| En los últimos años, y en gran medida por situaciones de orden público, se han presentado sucesos que cambiaron los escenarios de las comunidades locales e indígenas y sus individuos en la región amazónica. Nuevas alternativas de ingresos dadas por la bonanza cocalera y el desplazamientos forzado fueron fuentes de cambio en el marco social, económico y ambiental.
Por otro lado muchos integrantes se han alejado de sus comunidades, ya que, buscando alternativas de ingresos diferentes a las tradicionales, han optado por actividades que no se desarrollan dentro de ellas, ya sea como mano de obra asalariada en obras públicas, empleadas de servicio doméstico, funcionarios públicos o mano de obra en la explotación de minera. De ésta manera se han debilitado la identidad cultural y las estructuras sociales.
Así mismo existen necesidades de primera mano como lo es la educación de los hijos, la compra de medicinas, ropa y otros productos básicos que no siempre pueden ser satisfechas bajo una producción digna y respetuosa de los derechos fundamentales consignados en la Carta Magna de Colombia.
En este marco las productos de carácter artesanal surgen como una alternativa de generación de dinero en las propias comunidades, en el contexto de una actividad que refuerza la identidad, la tradición y los valores familiares, bajo una reafirmación étnica y social.
Sin embargo, uno de los principales problemas que enfrentan las alternativas productivas ambientalmente viables en las zonas aisladas del país, es la comercialización de sus productos. Por una parte, a los pequeños productores y gestores se les dificulta el acceso directo al mercado por cuanto muchas de las regiones del país donde se realizan estos proyectos, no tienen vías fáciles ni económicas de transporte, lo cual hace que el producto sea poco competitivo en el mercado debido a los altos costos de transporte. Por otra el mercado impone sus propias reglas del juego, pagando a los productores con cheques posfechados o bajo el sistema de “consignación”, es decir: se paga cuando se venda. Por último, el mercado no reconoce al productor el valor agregado que tiene un objeto producido bajo principios ambientales, sociales y culturales de sostenibilidad. |