| Actualmente, la Amazonia colombiana se encuentra relativamente bien conservada. Sin embargo, el acelerado crecimiento poblacional está conllevando procesos desordenados de colonización y urbanización, que siguen modelos de desarrollo ajenos a las características bióticas y culturales de la región. La economía regional está basada en la oferta y demanda de recursos naturales renovables y no renovables, extraídos legal o ilegalmente, que son comercializados principalmente en las grandes ciudades del centro del país.
Los Resguardos Indígenas reciben de la Nación recursos económicos provenientes del Sistema General de Participación (SGP) de acuerdo a su número de habitantes, los cuales deben ser invertidos principalmente en programas de salud y educación. Estos recursos son administrados por el o los municipios en donde se encuentre el Resguardo y, en teoría, su ejecución debe responder a planes y programas concertados con las Autoridades Indígenas respectivas. Desafortunadamente, no se ha asumido que los recursos destinados a los Resguardos deben ser utilizados para mejorar la calidad de vida de sus habitantes a través de planes y programas complementarios a aquellos que por Ley deben desarrollar los municipios; estos últimos han asumido tales recursos para la ejecución de planes y programas que obligatoriamente deben desarrollar. Por ello, el bienestar y desarrollo que deberían permitir estos recursos a los pueblos indígenas no ha sido mayor.
Solamente existe un proceso en el departamento del Amazonas, la Mesa Permanente de Coordinación Interadministrativa -MPCI, donde muchas Asociaciones de Autoridades Indígenas Tradicionales-AATIs concertan con la Gobernación la inversión de los recursos en sus territorios.
Con este panorama donde la economía se basa en la extracción de recursos naturales para su comercialización y donde los indígenas no obtienen mayores beneficios de sus recursos del SGP, la tendencia a la urbanización de la Amazonia parece ser la única alternativa. Los habitantes del área rural, en su mayoría indígenas, se ven obligados a desarrollar actividades extractivistas y a migrar a áreas urbanas y suburbanas para poder obtener bienes y servicios básicos como ropa, utensilios de cocina, algunos alimentos, atención médica y educación. Se sigue un modelo de desarrollo centralizado, donde solo en las ciudades es posible satisfacer las necesidades básicas.
De continuar así, el futuro de la Amazonia colombiana se dirige a la consolidación del anillo de urbanización, la deforestación de grandes hectáreas de bosque para el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas, el agotamiento de muchos recursos naturales, la pérdida de identidad cultural de los pueblos indígenas y la contaminación de los cuerpos de agua. |